Lucía Pezzi y María Emilia Riádigos

 

Las familias:

En Alemania vivimos con la familia Stahl (María Emilia) y la familia Utschneider (Lucía). La relación con las familias fue muy buena en todo momento, nos ayudaron con el aleman, nos llevaron a conocer Landstuhl y los alrededores y siempre se preocuparon mucho por nosotras. Con las hermanas también tuvimos una excelente convivencia, tanto Julia(María Emilia) como Kate(Lucía) son muy simpaticás y muy llegamos a entendernos muy rápido.

Acá podemos ver en la primera foto a María Emilia con su familia alemana y en la segunda a  Lucía con su hermana.

Las familias siempre nos llevaron a algún lugar los fines de semana, como por ejemplo al castillo de Nanstein o a la torre de donde se puede ver toda la ciudad. A veces también nos llevaban a Kiserslautern. Ellos querían mostrarnos las cosas lindas de su ciudad y su país, y que, nuestra estadía en Alemania fuera inolvidable.
 

La vida cotidiana y el colegio:

Todos los días excepto los fines de semana, asistíamos al Sickingen Gymnasium, allí participábamos de las distintas clases con nuestras hermanas, todos en el colegio, los profesores y los alumnos se dieron cuenta de nuestra llegada y siempre nos preguntaron de dónde veníamos, qué habíamos venido a hacer, hasta cuándo nos quedábamos, etc. En todo momento se mostraron muy interesados por nuestras vidas y nuestro país.

Además nos hicieron una entrevista para el diario escolar.

Los profesores y alumnos se preocuparon por nosotras, si faltábamos algún día preguntaban por nosotras y si habíamos estado enfermas nos preguntban si estábamos mejor.

Después del colegio volvíamos a nuestras casas, casi siempre nos pasaban a buscar o sino tomábamos el bus, después del almuerzo generalmente realizábamos algunas actividades con nuestras hermanas o, si ellas tenían que hacer tareas nos reuníamos a hacer algo las dos.

Después de la cena veíamos tele con la familia o hablábamos con nuestras familias de Argentina.

Los fines de semana las chicas trataban de encontrarnos planes divertidos, nos llevaban a fiestas o las familias nos llevaban a conocer algo. Algunos fines de semana también nos reunimos con los otros alumnos de intercambio de nuestro colegio.


Intercambio de culturas:

Una de las cosas más difíciles de la adaptación, fue la gran diferencia que existe entre la cultura alemana y la nuestra. Hubo varias cosas a las que nos costó habituarnos. Entre las principales están la forma de saludarse, en Argentina siempre se saluda con un beso en la mejilla y acá simplemente se da la mano.

Otra cosa fue la cena, en nuestro país se acostumbran dos comidas calientes, y la cena es más tarde, entre las 8 y 10 de la noche. Esto fue otra gran diferencia, ya que los primeros días a eso de las 12 de la noche ya teníamos hambre de vuelta, pero poco a poco nos acostumbramos.

Además de eso, hubo varias cosas que nos llamaron la atención por ser dstintas, por ejemplo el tránsito y las formas de conducir. En Alemania se maneja con más prudencia y se respetan mucho más las reglas de tránsito. La puntualidad y la seriedad de la gente ante todo fue también algo que nos resultó bastante diferente.

Los medios de transporte son realmente muy superiores y gracias a ellos la facilidada con la que se puede viajar.

La comida en general no es tan distinta, por supuesto las familias nos cocinaron los típicos platos alemanes para que conozcamos un poco más de su cultura.

Nosotras también quicimos traer parte de nuestra cultura y les trajimos algunas de las típicas cosas dulces que se comen en Argentina ( como el dulce de leche y los alfajores) y les cocinamos empanadas (abajo se ve la foto de la noche que cocinamos) y obviamente también les contamos gran parte de ella.

La ciudad de Landstuhl:

La ciudad es una de las cosas que más nos gustó. Si bien nosotras estamos acostumbradas a vivir en la costa y en una ciudad bastante grande, la vida en una ciudad un poquito mas pequeña, con bosque y montañas fue muy linda. Nos gustaba mucho salir a caminar por el bosque, especialmente cuando los días se pusieron más lindos.

El centro de Landstuhl también es muy pintoresco, y a veces salíamos a pasear por allí. La gente en general muy simpática y siempre dispuesta a ayudar.

Además nos encontramos con gente mucho más amable y abierta que en las grandes ciudades. Esta foto que se ve abajo la tomamos desde el castillo de Nanstein y se puede ver la ciudad de Landstuhl.

 
Valoración personal:

Ambas sentimos que la experiencia del intercambio nos enriqueció mucho, nos encontramos más maduras en muchos sentidos y hemos conocido mucha gente y lugares nuevos.

Lo que al principio nos costó bastante, más allá de acostumbrarnos a una cultura totalmente nueva, lo que no fue tan difícil, fue vivir con tanto frío. Nosotras veníamos de pleno verano y además nuestro invierno no est tan frío, por lo que llegar acá con temperaturas bajo cero fue definitivamente una de las cosas más difíciles. Por otro lado nos acostumbramos y supimos disfrutar todas las experiencias a pesar de ello.

Con respecto al idioma, creemos que hemos corregido y ampliado mucho nuestro vocabulario. También ganamos mucha seguridad al hablar, cosa que es fundamental para aprender un idioma. Éste obviamente era uno de los motivos fundamentales de viaje, junto con con el conocimiento de la cultura alemana, y creemos que lo hemos cumplido. Por supuesto este viaje es el cierre perfecto para tantos años de estudio del idioma.

Nos resultó una experiencia inolvidable y agradecemos tanto a nuestras familias de Argentina, como a las que nos dieron un lugar acá en Alemania, a Frau. Rohnstock y a Frau. Schiffmacher por acompañarnos en ella.